El hombre que corre sin cansarse

El pasado sábado 6 de junio de 2015 salí de su humilde casa con el plan de hacer mi primer entreno en la Sierra de Guadalupe (rumbo de Tlalnepantla, México) como parte del nuevo reto: los 100 km de los cañones.

Hice la invitación al grupo de corredores y nadie se apuntó, así que tomé carretera solo, al km .7 aprox. vi a un corredor que se avanzaba por la orilla de la carretera mientras yo lo hacía por el camellón, al km 1.5 al girar en otra calle para comenzar el ascenso nos juntamos y comenzamos la charla, su nombre es Elpidio, le gusta correr (15 años haciéndolo), y solo ha tenido una competencia (los 10 km de Azcapotzalco) tiene 63 años, me expresa su plan de llegar hasta donde empieza el bosque (una pendiente de 2.5  kms de largo y una inclinación de 30º en promedio) y regresar, yo le digo que me voy con el a su paso pero que voy más lejos, al llegar al punto de su retorno se siente tan motivado que decide acompañarme para conocer una nueva ruta en la Sierra de Guadalupe, a mitad de la ruta le ofrezco de mi agua pues veo que el no lleva nada, me la rechaza y lo intento convencer de la importancia de la hidratación, y ni así me acepto ni un sorbo de mi botella de 600 ml.

La  ruta es demandante pero hermosa, finalmente descendemos y pasamos justo a donde el dejó su bicicleta encadenada (deportivo Carmen Serdán, Cuautepec Gustavo A. Madero), se despide de mi y me da sus últimas recomendaciones, me dice: “Váyase suavecito para aflojar”.

Quedamos de vernos el próximo sábado para volver a subir, creo que conseguí a un amigo salvaje que si corre sin cansarse.

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Antonio Hernandez

Nací de buenos padres, #Profesor por causalidad, #Geek por gusto #Runner por necesidad, soy de #AbajoYaLaIzquierda, #LiderDeProyecto por accidente y #Sud por convicción

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